La segunda edición de una exposición colectiva que reunió el trabajo de 22 artistas mujeres y más de 60 obras en torno al color como lenguaje expresivo, simbólico y conceptual. Desde el 19 de marzo de 2026 y durante un mes, la muestra ofreció al público un espacio de encuentro con diversas sensibilidades dentro del arte contemporáneo, consolidándose como una plataforma para visibilizar la pluralidad de miradas femeninas en el contexto local y nacional.

La exposición integró obras de artistas emergentes y con trayectoria provenientes de Barranquilla, la región Caribe y otras ciudades del país, quienes, a través de múltiples técnicas y lenguajes, construyeron un recorrido visual en el que el color operó como punto de conexión entre experiencias, territorios y narrativas personales. Cada propuesta aportó una perspectiva única, evidenciando la riqueza y complejidad de las prácticas artísticas contemporáneas lideradas por mujeres.



En el marco de la exposición, el 15 de abril, con motivo del Día Mundial del Arte y como cierre de la colectiva, se realizó un conversatorio entre tres artistas participantes: Clara Gaviria, Flavia Rosales y Mery Luz Fontalvo, moderado por Isabel Cristina Ramírez, historiadora del arte, investigadora y curadora, doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Colombia y magíster en Historia del Arte Contemporáneo por la Università degli Studi di Siena (Italia). Sus investigaciones se han centrado en la historia del arte moderno y contemporáneo del Caribe colombiano, y es autora de diversas publicaciones, entre ellas El arte en Cartagena a través de la colección del Banco de la República y Fragmentos de Modernidad. Actualmente, se encuentra en edición su libro Arte y modernidad en el Caribe colombiano, con el Banco de la República.






KHROMA reafirmó el compromiso de la galería con la promoción de artistas contemporáneas y con la creación de espacios que fomenten el diálogo, la reflexión y el encuentro. La muestra dejó como resultado una experiencia colectiva en la que el color se manifestó no solo como recurso estético, sino como una forma de conocimiento, emoción y construcción de sentido.

